“Momentos de Calma”. En Puerto Rico, Desarrollando las Habilidades Emocionales para Hacer Frente al Desastre.

Los Puertorriqueños participan en una sesión de yoga. El yoga básico es una de las técnicas centrales que El centro enseña.(Foto cortesía del Centro de Medicina de la Mente y el Cuerpo)

Incluso antes de que los huracanes Irma y María azotaran a Puerto Rico, la salud mental era un problema generalizado en la isla.

“No se necesita un desastre natural para sentirse estresado”, dijo Nancy Ruiz, una de las facilitadoras del Centro de Medicina de la Mente y el Cuerpo de Puerto Rico. “Los problemas cotidianos se acumulan a medida que avanzamos, y nuestro cuerpo, como un vaso lleno de agua, lo sigue tolerando hasta que un día se desborda”.

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Esas preocupaciones existentes, combinadas con dos huracanes destructivos, ejercen una presión significativa en la salud mental de los puertorriqueños.

Durante los últimos 27 años, el Centro de Medicina de la Mente y el Cuerpo ha estado trabajando con comunidades de todo el mundo para abordar el trauma psicológico en toda la población.

Tras el paso mortal del huracán María, recurrieron a ayudar a la población de Puerto Rico a aprender técnicas del cuidado personal diseñadas para aumentar su resiliencia y ayudarlos a sanar, con la ayuda de Direct Relief y la compañía farmacéutica AbbVie.

En 2019, Direct Relief otorgó una subvención de más de $160,000, financiada por AbbVie, al Centro de Medicina de la Mente y el Cuerpo.

La subvención les permitió implementar Sanación a Puerto Rico tras el Huracán, un programa para toda la isla diseñado para abordar los efectos psicológicos de los huracanes Irma y María.

UN EFECTO DOMINÓ

El programa utiliza un modelo de “capacitación de capacitadores”, entrenando a profesionales de la salud mental, líderes comunitarios, maestros y otros en técnicas de meditación, imágenes guiadas, movimiento, escritura de diarios y ejercicios de respiración.Estas técnicas ayudaron a los líderes comunitarios a lidiar con su propio trauma y estrés, y luego a transmitir esas habilidades a sus estudiantes. La esperanza es a causar un efecto dominó en las comunidades a las que sirven, aumentando la resiliencia y la curación a mayor escala.

Una sesion de meditación concentrativa en un entorno de un grupo grande. La foto fue tomada antes de la pandemia. (Foto cortesía del Centro de Medicina de la Mente y el Cuerpo)

Dulce del Río Pineda, una de las facilitadoras del centro, trabaja en su ciudad natal de Culebra. Ella ha hecho capacitaciones similares, pero dijo que un elemento del Centro de Medicina de la Mente y el Cuerpo es único: “Te brinda conocimientos que no solo fortalecen a uno mismo, sino que también, como miembro de la comunidad, pueden contribuir a empoderar a otras personas”.

NIÑOS, PADRES Y VETERANOS

Ruiz, una psicóloga, ha trabajado anteriormente con el Departamento de Salud de Puerto Rico, ofreciendo capacitaciones a los profesores en varias de las escuelas de la isla. “Estaban asombrados cuando practicamos las técnicas con ellos, y querían que todos aprendieran esas técnicas”, dijo. Actualmente, ella trabaja en la Escuela Vimenti, la primera escuela pública autónoma de la isla, ubicada en la comunidad Ernesto Ramos Antonini, que alberga a un grupo demográfico de alto riesgo.

Ella está trabajando para implementar y enseñar habilidades de cuerpo y mente a profesores, estudiantes y padres. Es esencial trabajar con los padres, dijo Ruiz. Los niños pueden desarrollar todas las habilidades necesarias para lidiar con sus emociones, pero si regresan a casa en un ambiente tóxico, esas habilidades pueden no ser de mucha ayuda. Del Río Pineda ha trabajado con Head Start, un programa de desarrollo de infancia temprana, durante los últimos 20 años.

Después de aprender las habilidades de la mente y el cuerpo, comenzó a implementarlas con los niños en Culebra. Ella modifica los entrenamientos para los niños pequeños, por ejemplo, utilizando canciones infantiles conocidas como base para los ejercicios de respiración, para que recuerden cómo hacerlos. El Hospital de Veteranos de Puerto Rico también se beneficia del programa.

Tina Fischer, directora senior de programas del Centro, explicó que el hospital observa mucho estrés postraumático, y que el uso de técnicas como el dibujo y la meditación está “construyendo esa resiliencia, dando [a los veteranos] las herramientas que necesitan para superar un noche de insomnio o estrés en el trabajo”.

NUEVOS DESASTRES, NUEVOS DESAFÍOS

El Programa de Sanación Después del Huracán fue diseñado, en parte, para preparar a las personas traumatizadas por desastres pasados para futuras emergencias. Los entrenadores simplemente no esperaban que la isla encontrara un nuevo desastre tan rápido.

Los participantes se abrazan después de una sesión grupal. El Centro dijo que las personas estrechan vinculos duraderos al compartir sus historias y experiencias personales. La foto fue tomada antes de la pandemia. (Foto cortesia del Centro de Medicina de la Mente y el Cuerpo

Pero a principios de 2020, Puerto Rico se enfrentó a una serie de terremotos a gran escala que afectaron las regiones sur y suroeste de la isla. Se destruyeron casas, se interrumpió la atención médica y la experiencia resultó traumática para muchos. Los aprendices del centro respondieron visitando refugios para ofrecer talleres a personas en las áreas más afectadas de la isla, tales áreas que incluyen Guayanilla, Guánica y Ponce. “[Los niños] necesitaban esos momentos de calma. Ellos no tenían sus casas”, dijo Ruiz, quien trabajó con niños desplazados en los albergues. “Combinamos las habilidades con el juego para trabajar con niños”.

Poco después, la pandemia de Covid-19, otro tipo de desastre, trajo nuevos desafíos. Mientras las personas permanecían en sus casas, los facilitadores sabían que tenían que idear formas creativas para continuar brindando las habilidades necesarias para enfrentar esta nueva emergencia. Muchos de ellos comenzaron a ofrecer talleres de cuidado personal y meditación en línea para llegar a la mayor cantidad de personas posible, ya que sabían que la emergencia de salud pública estaba afectando la salud emocional de las personas.

Ruiz dijo que trabajó con maestros y padres que se sentían abrumados al trabajar con el aprendizaje virtual. Para Ruiz, los beneficios de este programa son innumerables.

“Es muy agradable ver que esto se aplica a niños, adultos y maestros. Todos aprenden algo, todos se curan en su propio tiempo y a su manera”, dijo.

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