Hurricane Maria

El Campeón del Agua Limpia en Puerto Rico

Rodríguez verifica la presión del agua en un sistema de bomba de agua comunitaria instalado recientemente en Yabucoa, Puerto Rico. (Foto de Dennis M. Rivera Pichardo para Direct Relief)
Rodríguez verifica la presión del agua en un sistema de bomba de agua comunitaria instalado recientemente en Yabucoa, Puerto Rico. (Foto de Dennis M. Rivera Pichardo para Direct Relief)

Cuando Alex Rodríguez se enteró de la muerte de un hombre de su ciudad natal en Canovanas, Puerto Rico, no vio otro conteo en la cantidad de víctimas del huracán María. Se vio a sí mismo.

“Sabía de dónde venía”, indicó Rodríguez. “Tenía 27 años cuando murió, la misma edad que tenía yo cuando el huracán María azotó la región”.

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El hombre de Canovanas comenzó a presentar síntomas de leptospirosis después de lavar la ropa en un río cercano. La leptospirosis, una bacteria que puede penetrar en la piel y se propaga a través del agua, puede volverse mortal si no se trata o se trata demasiado tarde. El hombre de Canovanas recibió tratamiento, aunque no lo suficientemente pronto, y murió de la infección.

Cuando las comunidades se quedaron sin fuentes de agua debido al huracán María, los habitantes recolectaron agua de los ríos para satisfacer sus necesidades básicas.

Este hecho conmovió a Rodríguez, un postulante al doctorado en química ambiental de la Universidad de Puerto Rico y defensor del acceso al agua potable.

“El agua siempre ha sido la prioridad número uno para mí. Es una fuente vital de vida”, indicó.

Por Los Nuestros

Después de enterarse de la trágica muerte del hombre en un periódico local, Rodríguez fue a buscar el teléfono a las 5 a. m. con una idea. Llamó a un amigo de un amigo, Jay Fonseca, que trabaja como periodista y locutor de radio y estaba comenzando un grupo llamado Por Los Nuestros para ayudar a Puerto Rico después del huracán María.

“Vamos a hacer lavanderías solares”, le dijo a Fonseca.

Si las personas pudieran tener lavanderías alimentadas por energía solar, las cuales también podrían hacer funcionar las bombas de pozos subterráneos en muchas comunidades rurales, no tendrían la necesidad de lavar la ropa en los ríos.

Recientemente, se instalaron paneles solares en la comunidad de Tejas en Yabucoa, Puerto Rico. Los paneles están suministrando energía al sistema de bomba de agua de la comunidad. (Foto de Dennis M. Rivera Pichardo para Direct Relief)
Recientemente, se instalaron paneles solares en la comunidad de Tejas en Yabucoa, Puerto Rico. Los paneles están suministrando energía al sistema de bomba de agua de la comunidad. (Foto de Dennis M. Rivera Pichardo para Direct Relief)

“Dije: si quieres ayuda, cuenta conmigo”, recordó Rodríguez.

Por Los Nuestros inmediatamente se puso en marcha. Rodríguez y Fonseca salieron por la radio y, en 15 minutos, tres empresas se ofrecieron para donar materiales. Sonnen donó baterías de energía solar, Whirlpool donó lavadoras y P&G donó detergente.

El grupo lanzó la primera lavandería solar en Caguas, donde ocurrió uno de los casos fatales de leptospirosis en la isla, y continuó la instalación de lavanderías en comunidades de todo Puerto Rico.

Casi el 12 por ciento de la isla está desconectada de la empresa central de agua de Puerto Rico, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados de Puerto Rico o PRASA. Estas comunidades a menudo cuentan con pozos que dependen de bombas eléctricas y son vulnerables a los cortes de energía eléctrica.

Si se corta la luz, el agua deja de estar disponible.

Después del huracán María, Por Los Nuestros usó fondos de Direct Relief para proveer energía a tres sistemas que no son de PRASA en Orocovis, lo que proporciona un sistema de agua limpia permanente a aproximadamente 1500 personas.

Este modelo se está replicando en comunidades que no pertenecen a PRASA en todo Puerto Rico, incluida la ciudad de Yabucoa, la cual tiene 2200 habitantes, donde esta semana se completó un sistema de energía.

Alex Rodríguez, un joven candidato a doctorado de Canovanas, Puerto Rico, trabaja en la comunidad de Tejas en Yabucoa, instalando paneles solares para suministrar energía al sistema de bombeo de agua de la comunidad. Direct Relief se compromete a proporcionar agua limpia a las comunidades que no pertenecen a PRASA en la isla. (Foto de Dennis M. Rivera Pichardo para Direct Relief)
Alex Rodríguez, un joven candidato a doctorado de Canovanas, Puerto Rico, trabaja en la comunidad de Tejas en Yabucoa, instalando paneles solares para suministrar energía al sistema de bombeo de agua de la comunidad. Con el apoyo de AbbVie, Direct Relief se compromete a proporcionar agua limpia a las comunidades que no pertenecen a PRASA en la isla. (Foto de Dennis M. Rivera Pichardo para Direct Relief)

Es personal

Después de que el huracán María azotó la región, lo primero que intentó hacer Rodríguez fue comunicarse con su familia.

El Hospital de Asuntos de Veteranos, donde trabaja la esposa de Rodríguez, estaba cerrado por emergencia. Pasó casi una semana antes de que pudieran hablar entre ellos. Al padre de Rodríguez, que vive en un rancho en Río Grande, no se lo pudo localizar durante días.

Su hermana, neuróloga en Chicago, se especializa en epilepsia pediátrica e inmediatamente comenzó a trabajar para llevar medicamentos a la isla.

“Dondequiera que podamos ayudar, ayudamos. Así nos criaron”, explicó Rodríguez.

Durante los siguientes siete meses, mientras trabajaba con Por Los Nuestros para llevar agua limpia a la gente, Rodríguez carecía de energía eléctrica en su propia casa, a excepción de un pequeño generador que alimentaba dos pequeños ventiladores y su refrigerador.

Lo que sacó a la luz el huracán María

Tres semanas después del huracán María, Rodríguez fue a entregar agua en Orocovis, una comunidad ubicada en el centro de Puerto Rico que se vio gravemente afectada por la tormenta.

Al ir de casa en casa, Rodríguez observó que los habitantes tenían un suministro de botellas de un solo uso, pero no un suministro de agua que proporcione agua para la vida diaria.

Conoció a una mujer de 93 años, quien le recordó a su propia abuela. “Pensé: tengo que ayudar”, señaló. “No necesitan una botella de agua, solo necesitan agua”.

Rodríguez informó que la tormenta corrió el telón de la realidad de la pobreza en la isla.

Cuando la tormenta arrancó el dosel arbóreo de la isla, la gente pudo ver claramente las casas por debajo, muchas de las cuales estaban mal construidas y no podían hacer frente a los vientos poderosos que se propagaron.

Más de un año después, las viviendas siguen siendo un problema. Rodríguez indicó que, en su propio vecindario, el 20 por ciento de las casas están abandonadas.

Mirando hacia el futuro

Mientras elabora su tesis doctoral, Rodríguez reconoció que en el ámbito académico los impactos tangibles de las investigaciones a veces pueden tardar años en materializarse, pero esa no ha sido su experiencia con Por los Nuestros.

“Lo construimos. Lo hicimos”, afirmó.

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